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martes, 2 de abril de 2019

Armando el personaje, concepto.


Cuando vamos a armar un personaje lo primero que tenemos que tener claro es el concepto de ese personaje.  Antes de repartir puntos en atributos o especialidades debemos saber con cierta claridad a quien vamos a jugar.
Hagamos un ejercicio de imaginación: Siguiendo con el ejemplo que usamos anteriormente decidimos jugar un joven estudiante de ingeniería que planea ir a las playas de Brasil con sus amigos y conocer chic/s; imaginémoslo. ¿Cómo es su aspecto? ¿se ve atlético o desmañado?
¿Viste a la moda? ¿Qué aspectos lo permiten diferenciar en sus características físicas? Vayamos un poco más allá: ¿Cómo es su personalidad? ¿Socialmente cómo es su comportamiento habitual? ¿Quién este tipo? Pongámosle “carne” a nuestro constructo.
En lo personal cuando armo un personaje me resulta más fácil y divertido jugarlo si lo armo uniendo características físicas, tics o gestos y personalidades de personas que conozco realmente. Un collage de personas conocidas que se complementan y dan carácter al tipo ese que voy a jugar. Aún no hemos tocado la hoja de personaje, solo lo estamos imaginando, pero es este el momento donde todo toma forma. Luego, con el concepto ya claro en nuestra mente, adjudicar valores numéricos es mas fácil y veras que estos reflejan con mayor fidelidad lo que quieres jugar.
Bueno, si llegaste a este punto y tienes una imagen clara del “muñeco” es hora de tomar la hoja  y asignar valores en forma coherente con el concepto.

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