Cuando vamos a armar un personaje lo primero que tenemos que
tener claro es el concepto de ese personaje.
Antes de repartir puntos en atributos o especialidades debemos saber con
cierta claridad a quien vamos a jugar.
Hagamos un ejercicio de imaginación: Siguiendo con el
ejemplo que usamos anteriormente decidimos jugar un joven estudiante de ingeniería
que planea ir a las playas de Brasil con sus amigos y conocer chic/s; imaginémoslo.
¿Cómo es su aspecto? ¿se ve atlético o desmañado?
¿Viste a la moda? ¿Qué aspectos lo permiten diferenciar en
sus características físicas? Vayamos un poco más allá: ¿Cómo es su
personalidad? ¿Socialmente cómo es su comportamiento habitual? ¿Quién este
tipo? Pongámosle “carne” a nuestro constructo.
En lo personal cuando armo un personaje me resulta más fácil
y divertido jugarlo si lo armo uniendo características físicas, tics o gestos y
personalidades de personas que conozco realmente. Un collage de personas
conocidas que se complementan y dan carácter al tipo ese que voy a jugar. Aún
no hemos tocado la hoja de personaje, solo lo estamos imaginando, pero es este
el momento donde todo toma forma. Luego, con el concepto ya claro en nuestra
mente, adjudicar valores numéricos es mas fácil y veras que estos reflejan con
mayor fidelidad lo que quieres jugar.
Bueno, si llegaste a este punto y tienes una imagen clara
del “muñeco” es hora de tomar la hoja y asignar
valores en forma coherente con el concepto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario